El
Palacio de la Salina como representación
del Sueño de una Ciudad:
palacio como modelo de palacios, de actuación
de la nobleza, de la política, del ejercicio
del poder, de la traza, de la gestión de
la urbe. Los humanistas y el humanismo.
El espacio en el
tiempo: Los usos del Palacio. El
palacio de Rodrigo de Messía, más
tarde conocido como Palacio de Fonseca por la
recurrencia de sus escudo heráldico en
el cuerpo superior de la fachada y sobre las ventanas
del patio, permaneció en manos de los descendientes
directos del matrimonio Messía-Fonseca
hasta bien entrado el siglo XIX. Pese a ello,
y ya desde la centuria anterior, sirvió
como alfolí de la sal, lo que dio lugar
a que se le rebautizase popularmente como "Casa
de Salinas". Pero, además, en el siglo
XVIII dio cobijo, durante un breve espacio de
tiempo, a los colegiales del Colegio Militar de
Alcántara.
En el diecinueve se estableció una escuela
de dibujo, y se alquiló como casa de vecinos
con viviendas construidas en los arcos de la fachada
previamente tapiadas con balcones volados. El
continuo deterioro y uso inadecuado llevó
aun intento de demolición en 1855-1856,
por el mal estado del inmueble, que permitiría
poder ejecutar el trazado de la carretera Villacastín
a Vigo.
Agraciadamente, el informe en contra de la Comisión
Provincial de o Monumentos de la Real Academia
de San Fernando frenó tal atentado ~ histórico-urbanístico.
En los últimos días de 1880, en
una de las sesiones de la Diputación Provincial
(27 de diciembre) se decide por mayoría
adquirir la Casa-Palacio de la Salina como futura
sede de la Corporación. Los años
de 1881 a 1884 se dedicarán a rehabilitar
el inmueble con la intención de devolverle
el esplendor perdido.
En 1957 se amplia el Palacio con la anexión
de los edificios situados en su cara norte, con
fachadas a San Pablo y Felipe Espino, tal y como
se conserva hoy en día.
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