EL PUENTE
OJoS Que LLeVaN De oRiLLa a oRiLLa

El río Tormes fue un elemento catalizador que determinó la fundación junto a él de las más antiguas villas salmantinas. Así sucedió también con Alba de Tormes. La primera mención que se hace de su puente es en el fuero fundacional de la villa, en 1140, un momento de gran importancia en el que se estaban impulsando las repoblaciones al sur del Duero.

El aspecto desigual de sus 23 arcos es consecuencia de las infinitas reparaciones de las que fue objeto a lo largo de los siglos, muchas de ellas debidas a los trasiegos bélicos acaecidos durante la Guerra de la Independencia: hasta diez veces cambió de manos la villa en los seis años que duró la contienda.

Pero no sólo las batallas han hecho mella en sus ojos, también han tenido un papel importante las numerosas riadas que ha visto pasar durante siglos. En concreto, hasta que la construcción del embalse de Santa Teresa en 1963 reguló su caudal.

En las proximidades del puente se alza una torre albarrana conocida como El Torreón o Turrión. Junto a los lienzos de muralla conservados en el parque del Espolón, es uno de los pocos restos existentes del recinto amurallado de Alba.



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