Como si
de una atalaya se tratara, coronando un espolón rocoso delimitado
por el río Cuerpo de Hombre,
se levanta esta ciudad de honda tradición textil. Las frecuentemente
nevadas laderas de la Sierra
de Béjar resultan un
idóneo fondo sobre el que resalta la antigua muralla árabe
que en una aventurada noche atravesaron los Hombres
de Musgo en su afán
de reconquistar la plaza a la morería.
Su trazado urbano aún muestra características de tan antiguo
poblamiento que se perciben en el recorrido hacia el Palacio
de los duques de Béjar
y hacia la muralla
del poniente. En el paseo podrás detenerte ante interesantes
iglesias románicas, frente al Ayuntamiento,
en el antiguo convento de San
Francisco o en el museo
del escultor Mateo Hernández.
Y si quieres disfrutar de una buena comida prueba el calderillo
bejarano que te dará
fuerzas antes de emprender un sugerente paseo por El
Castañar o por el jardín
renacentista del Bosque.
Tras la aventura urbana podrás deslizarte por las nevadas cumbres
en la estación de esquí
de La Covatilla, a modo de
magnífico colofón blanco de la visita. |