
Desde épocas remotas se adivina el
poblamiento de este lugar que cuenta en sus inmediaciones
con importantes restos prehistóricos de gran interés.
Vestigios de la edad del hierro atestiguan
un claro asentamiento en forma de castro próximo a
su Iglesia Parroquial. Un verraco y un menhir confirman la
presencia de esta cultura que se mantiene en el tiempo hasta época
romana.
Algunos restos de sus murallas, una placa
augustal en su iglesia, el puente romano y la calzada de
la cercana Puente Mocha y el Puente de Peñacerracín,
son buena muestra de ello.
La edad media engrandece a esta villa con
fuero, nuevas defensas y el acceso de calzadas y cañadas
que aprovechan el puente que históricamente cruzó estas
aguas.
Posteriormente, el que fuera lugar de D. Beltrán de la Cueva,
duque de Alburquerque, primer conde de Ledesma, alcanzó privilegios,
mercados y haciendas que la encumbraron en la historia y geografía
de la provincia hasta no hace muchas décadas.
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En 1975 el casco urbano fue declarado conjunto
histórico, convirtiéndose en verdadera joya monumental
de un entorno poblado de encinas y de vocación plenamente
ganadera.

En la percepción que el viajero obtiene
de la villa destaca la silueta de la iglesia de Santa María
la Mayor, de características góticas, y la
de otros templos como los de Santa Elena o San Miguel, con
restos de factura románica.
La antigua alhóndiga o pósito
del trigo, el hospital de San José, el palacio de
Don Beltrán de la Cueva y la Casa Consistorial reúnen
notables edificaciones en torno
a la plaza mayor, centro
de la localidad.
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El paseante disfrutará de la visión
de numerosas arquitecturas nobiliarias y religiosas que adornan
el caserío mientras se aproxima a la cerca medieval
que circunda aún la villa. Tras salir por cualquiera
de sus puertas llegará a la fortaleza erigida en tiempos
de Fernando II de Len.
Próximo al río, junto a la
figura arrogante de un menhir, se obtiene la mejor vista
del conjunto urbano, con los dos puentes, la muralla y la
silueta del templo mayor.
La localidad constituye un idóneo
punto de partida para aventuras y viajes hacia las comarcas
ribereñas, entre ellas la ruta del románico
y la que conduce por el Oeste hacia Portugal y el parque
natural de Las Arribes del Duero.
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