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revista turística de salamanca / DIPUTACIÓN DE SALAMANCA  n.10

 
Dos hermosos cuatreños midiendo las distanciasDos hermosos cuatreños midiendo las distancias
Turista toma fotografías desde el vehículoTurista toma fotografías desde el vehículo
Toro turreandoToro turreando
Toreo al natural en la plazaToreo al natural en la plaza
Pelea de dos ejemplaresPelea de dos ejemplares
La mayor caja de secretos se encuentra en Salamanca, en ese singular ecosistema llamado dehesa donde se guardan las mejores historias de toros y vaqueros. Al pisar por primera vez una finca donde pastan toros bravos no se es consciente de que se está abriendo esa caja de los secretos. Pero vamos a intentar descubrir poco a poco, hablando bajito, algunas de sus intimidades.

“He pasado muchos de mis mejores momentos en el campo, pintando toros o simplemente contemplándolos” decía Miguel de Unamuno. Mirar el toro, sólo mirarlo, ofrece una belleza y una fuerza incomparables. Horas y horas se pueden pasar en la tapia de una finca observando cada uno de sus movimientos.

Visitar una dehesa es destapar secretos

Historias que tienen como protagonistas el toro y el campo charro. Un binomio inseparable que llega a la simbiosis, pues cada parte se disfruta en mayor medida sólo si va íntimamente ligada a la otra. El toro se hace fuerte en el campo y éste como ecosistema, se conserva gracias al toro. Y gracias también a todos los que trabajan a su alrededor. Son muchas las labores de selección que se llevan a cabo en las ganaderías. Continuas pruebas que demandan la bravura, santo y seña de la cabaña, que hace de este animal una especie única en el mundo.

Secretos del campo, intimidades de un ganadero que pasa sus días mirando, contemplando, observando cada uno de sus animales, qué comportamiento tiene, cómo camina, en qué plaza será lidiado… y apostando, desde el silencio, acerca del que mejor demostrará su bravura. Siempre han existido verdaderas historias de amor entre los ganaderos y sus toros, muchas imposibles de comprender… Toros que se han dejado acariciar por sus criadores y después han salido a una plaza siendo realmente fieros. Otros han transmitido tanto que se han escrito libros con los imaginarios diálogos que el ganadero o el torero podrían tener con él.

Desde que nace, el toro es cuidado con exquisito mimo en las dehesas. Son cuatro años los que estará recibiendo atenciones de todo tipo hasta que esté fuerte y “cuajado” para saltar al ruedo. El desahijado, el herradero, la tienta y finalmente, la lidia en una plaza de toros, giran en torno a un único objetivo: descubrir los secretos del toro bravo. Con el desahijado se separa al becerro de su madre para que comience su vida independiente, hermanado con otros semejantes. En el herradero será marcado de por vida. Recibirá el bautismo de fuego y quedará tatuado el hierro de su ganadería, el número que lo identifique a simple vista y el guarismo, la cifra que dejará patente el año de nacimiento del animal. Es realmente exhaustiva la organización y el control de todas y cada una de las cabezas que hay en una ganadería.

Y la tienta

La prueba más importante del campo. Asistir a esta prueba de bravura supone comprender y compartir el silencio, la valoración y el disfrute de cuanto acontece en la plaza de tientas. El tentadero se puede realizar con machos o hembras y significa medir la bravura, la nobleza, la clase, la acometividad y la fuerza para la correcta selección de la especie. Se realizan las mismas suertes que en una plaza de toros, excepto las banderillas y la muerte. Al tentar hembras, lo más habitual, se torea con el capote, se “pone” el animal al caballo y se torea, finalmente, con la muleta. El momento de picar la vaca es fundamental. Se hace el silencio para que nada distraiga a la res y pueda demostrar que merece ser madre y aprobar el examen. De aquí saldrán las futuras progenitoras y reproductores que perpetuarán la ganadería brava. Es un momento determinante para el ganadero que debe tomar las decisiones más importantes para su ganadería y que repercutirán en la lenta y complicada labor de selección.

Cada ganadero busca un tipo de toro, pretende distintos secretos. De ahí la importancia al poder presenciar un tentadero en la inmensidad de la llanura, la intimidad del hogar y, cómo no, el frío del invierno salmantino, la época en la que más se tienta. Los toreros “descansan” de la temporada en esta estación y aprovechan para entrenar y así, los ganaderos hacen sus tentaderos para probar sus vacas.

Otro tipo de selección es el acoso y derribo. Éste se realiza a campo abierto, en una llanura, donde los jinetes a lomos de sus caballos y con una garrocha galoparán detrás del animal hasta voltearlo que, si destaca su bravura, se levantará rápidamente y querrá embestir a los caballos. Las ganas de pelea de la res dejarán entrever lo que lleva dentro. Antiguamente era una labor más de la propia selección. En cambio, ahora, se disfruta en demostraciones o concursos para los amantes del caballo y el campo.

La dehesa salmantina

el apasionante mundo del toro y de las faenas en torno a él, están abiertas al visitante: paseos guiados por las fincas a caballo o en vehículo, asistencia a tentaderos, tientas, etc., para después concluir la jornada con una apetitosa comida campestre en una de las ocultas casas señoriales. Sin lugar a dudas Salamanca es el mayor escondite para estas cajas de secretos. Es la provincia española con el mayor número de ganaderías de lidia y con la mayor extensión de terreno dedicado a la crianza de bravo. En toda España son 400.000 las hectáreas que mantienen este hábitat intacto. Y como consecuencia, gracias a ella, la dehesa, también está intacto el bosque mediterráneo, que cuida de las más centenarias encinas de todo el país.

Miles de misterios que se pueden seguir descubriendo, poco a poco, en la inmensidad del campo charro. Aquí el día se oscurece alargando las sombras de un toro bravo y escuchando su mugido en la lejanía. Ser testigo de tanta belleza está lejos de la gran urbe pero a un paso desde cualquier punto de nuestra provincia. Y después de contemplar el toro bravo en la dehesa y descubrir algunos de sus secretos… díganme: ¿no es el animal más bello del mundo?

 

Secretos del toro bravo

POR ELENA VERJANO
FOTOGRAFÍA: FRANCISCO MARTÍN

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Dehesas