El Conde de Ayllón ha tenido siete hijas y ningún hijo varón. Cuando la reina le pide que vaya a luchar por el reino o que mande a un hijo, Martina, su hija pequeña, se ofrece para ir en su lugar. Se disfraza de caballero y se hace llamar Don Martín de Ayllón. Consigue pasar desapercibida hasta que salva al príncipe de una emboscada, quien al mirarla a los ojos, se da cuenta de que es una mujer y se enamora de ella. Aconsejado por su madre, el príncipe somete al joven soldado a diversas pruebas para desenmascararla, pero la doncella supera cada una con ingenio y sangre fría. Cuando una última trampa amenaza con revelar la verdad, la joven pide licencia para regresar a casa alegando la enfermedad de su padre. Antes de cruzar el umbral de su hogar, revela finalmente su identidad: durante dos años, el rey tuvo a su servicio una doncella leal y valiente.