Unas cuantas sillas se esparcen por el espacio de forma desordenada. El vacío. Después, el paraíso. Más tarde, unas cuantas personas y unos cuantos estímulos¿ ¿Qué pasaría si el juego de la sila no fuese un juego? ¿Qué pasaría si de verdad solo pudiese quedar uno? La silla habla de lo más intrínseco al ser humano: el egoísmo, la supervivencia, la ambición. Pero también habla de adaptación, de superación o de resignación ante las situaciones adversas.