En España, a lo largo del siglo XX, más de trescientos pueblos quedaron sumergidos bajo las aguas de embalses; un fenómeno de tal magnitud que no tiene parangón en ningún otro país de Europa. Sin embargo, no existe ninguna cartografía oficial ni inventario exhaustivo de estas localidades. Este vacío en la memoria impulsó a la directora y artista francesa Anne Laure Boyer a emprender la tarea de cartografiarlos y revelar un atlas oculto, recorriendo los espacios transformados y reuniendo la memoria de los habitantes dispersos en un lugar simbólico: un pueblo de barro.