El artista madrileño es un clásico de nuestra escena rock. Por su cuerpo corre la sangre del songwriter clásico norteamericano, pero también del trovador mediterráneo. A lo largo de su carrera ha tenido tiempo para que la gente convirtiera algunos de sus discos y canciones en clásicos. Entre los primeros -Salitre 48- (2001), -Kamikazes Enamorados- (2003) o -Daiquiri Blues- (2009). Entre las segundas Salitre, Vidas cruzadas, La luna debajo del brazo o Dallas-Memphis, por citar solo algunas.