Adaptación teatral para un solo actor que Fernando Fernán Gómez escribiera para Rafael Álvarez El Brujo, convirtiendo la novela anónima en una representación en la que un Lázaro, que no ya Lazarillo, adulto y asentado como pregonero en la ciudad de Toledo, se da vida a sí mismo como niño y a todos los personajes que marcaron su descalabrado camino hacia la prosperidad: su madre, el ciego, el clérigo, el escudero¿ así hasta llegar a la veintena, dotando al relato de una gran agilidad.